lunes, 9 de septiembre de 2013

Para limpiar un espejo


Párese frente al espejo. Ubique la mirada en un punto imaginario situado entre sus ojos. Observe cómo los límites de su cara se desdibujan. Resista. La nariz se funde con el mentón. No parpadee. Los labios se fugan hacia un costado. No los siga. El pelo cae. Ya no se ve. Cuando su imagen haya desaparecido, el espejo estará limpio. 

(Texto: Yesica Guevara - Ilustración: Leonardo Barcelona)